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NECESIDAD DE UN FUTURO SOCIALISTA POR UNA GENUINA SOSTENIBILIDAD

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Prof. Jose Mari­a Sison
Presidente
Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos
18 de junio 2012

La Carta de la Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos (ILPS) y cada declaracion general emitida por la Asamblea Internacional de la ILPS definen la lucha democratica y anti-imperialista de la ILPS y ponen enfasis en el objetivo de la liberacion nacional y social de los pueblos. La ILPS se rige por los terminos generales y busca un terreno comun para crear el mas amplio frente unido internacional de todas las fuerzas democraticas y antiimperialistas. Pero el objetivo final es el cambio del sistema, reemplazando el capitalismo con el socialismo.

Los pueblos de los pai­ses desarrollados y subdesarrollados estan disgustados con el capitalismo y acogen el socialismo como la alternativa al capitalismo. Ellos quieren una salida a la crisis del imperialismo que se empeora rapidamente, a la depresion innegable de la economi­a mundial, a la intensificacion de la explotacion y la opresion, a la frecuencia de las guerras imperialistas de agresion y a las consecuencias del capitalismo que amenazan la existencia misma de la humanidad y del planeta entero , como a la proliferacion de armas nucleares, armas qui­micas y biologicas y otras armas de destruccion masiva, a la extrema degradacion del medio ambiente y al calentamiento global.

Las condiciones materiales para el socialismo ya existen en los pai­ses capitalistas industriales. Pero el proletariado y el pueblo necesitan con urgencia librar una lucha de clase y antiimperialista con el fin de desarrollar su fuerza para contrarrestar el creciente peligro del fascismo y derrocar a la burguesi­a a traves de una revolucion socialista. En los mas numerosos pai­ses semicoloniales y semifeudales, es mas valido que nunca luchar por el triunfo de la nueva revolucion democratica y proceder por consiguiente a la etapa de la revolucion socialista.

Uso imperialista del termino de “Desarrollo Sostenible”

A rai­z de la Segunda Guerra Mundial, los pai­ses socialistas y las democracias populares abarcaban un tercio de la humanidad y presentaban al socialismo como la alternativa al capitalismo. Los movimientos de liberacion nacional continuaban creciendo de manera vertiginosa en Asia, Africa y America Latina. Las Naciones Unidas (ONU) reconocieron la gran oleada de descolonizacion. Las mismas potencias imperialistas admitieron que ya no podi­an controlar las colonias de la vieja manera y buscaban aprovecharse de los metodos del neocolonialismo.

Los pai­ses socialistas y los recien independizados que formaron el Movimiento de Pai­ses No Alineados hicieron un llamado por el desarrollo industrial y un nuevo orden economico internacional que ya no pueden ser controlados y manipulados por las potencias imperialistas a expensas de los pai­ses subdesarrollados. Las Naciones Unidas proclamaron las decadas de los ai±os 1960 y 1970 como “decadas de desarrollo.” La demanda central para el desarrollo industrial era inconfundible. Incluso los EE.UU. hizo un gran show de la promocion de ciertas economi­as en proceso de industrializacion (como Corea del Sur, Taiwan y Brasil), bajo la egida del capitalismo monopolista para contrarrestar el ejemplo de la industrializacion siendo dados por los pai­ses socialistas y la demanda del movimiento socialista y anti-imperialista por la industrializacion.

Pero mientras pretendi­an apoyar el desarrollo de los pai­ses subdesarrollados, los EE.UU. estaban promoviendo conceptos para socavar y derrotar al clamor popular por el desarrollo industrial como el principal factor en el desarrollo economico equilibrado. A traves del Club de Roma en 1972, los EE.UU. insisti­an sobre los “li­mites del crecimientos” frente a la crisis de los combustibles y los alimentos durante la decada de 1970 y despertaban los temores de un colapso repentino e incontrolado de las economi­as y lanzaron el concepto de “desarrollo sostenibles.

El concepto de “desarrollo sostenible” destaco los limitados recursos naturales de ciertos pai­ses y el peligro de degradar el medio ambiente. Se oculto la extension y la riqueza de la base de recursos naturales de muchos pai­ses en vi­as de desarrollo, asi­ como las posibilidades del buen aprovechamiento de estos recursos y el desarrollo de las economi­as en armoni­a con el medio ambiente y el bienestar del pueblo. Ademas, se ofusco el hecho de que los EE.UU. y otras potencias imperialistas habi­an saqueado y degradado el medio ambiente con el proposito de arrancar ganancias en detrimento del pueblo.

A comienzos de la decada de 1980, cuando las potencias imperialistas encabezadas por los EE.UU. adoptaron la poli­tica neoliberal de la globalizacion de “libre mercado” como reaccion a los fenomenos de la estanflacion y el desarrollo apoyado por el Estado en los pai­ses socialistas y en algunos pai­ses en desarrollo, se retuvo la nocion de “desarrollo sostenible” para la propagacion, principalmente a traves de las ONG financiadas por el imperialismo, los academicos y los medios de comunicacion, a fin de debilitar y desalentar la demanda popular por el desarrollo industrial en los pai­ses subdesarrollados. La combinacion del neoliberalismo y el temor de un desarrollo insostenible coincidieron con la degeneracion acelerada de las sociedades socialistas hacia el capitalismo y el exito de la manipulacion financiera y economica de los nuevos pai­ses independientes a traves de neocolonialismo.

Los imperialistas y sus lacayos poli­ticos, empresariales e intelectuales atacaron la industrializacion nacional por ser supuestamente dependiente del Estado y destructiva para el medio ambiente. ¿Por que aspirar a la industrializacion nacional y a una economi­a bien equilibrada cuando las empresas multinacionales pueden proporcionar los productos manufacturados desde su pai­s y los enclaves de ultramar, y al mismo tiempo son capaces de explotar los recursos naturales de los pai­ses subdesarrollados? El proposito de los imperialistas es globalizar la economi­a mediante la desnacionalizacion de las economi­as subdesarrolladas y permitir la liberalizacion del comercio y de las finanzas, la privatizacion de los bienes estatales y la desregulacion, a expensas de toda la nacion, el trabajo, las mujeres, los nii±os, la sociedad y el medio ambiente.

Cuando se celebro en Ri­o de Janeiro en 1992 la primera Cumbre de la Tierra (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y la Conferencia para el Desarrollo), la campai±a imperialista contra el desarrollo industrial para los pai­ses subdesarrollados habi­a alcanzado una etapa avanzada, bajo los auspicios del Consenso de Washington. Fue practicamente sin oposicion debido a la dominacion del neocolonialismo y el neoliberalismo sobre los pai­ses subdesarrollados y la restauracion completa del capitalismo en los pai­ses gobernados por los revisionistas desde los ai±os de 1989 a 1991, despues de decadas de la subversion revisionista y traicion al socialismo.

La Cumbre de la Tierra de 1992 utilizo la definicion de “desarrollo sostenible” en el Informe Brundtlant, como “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”, que “da prioridad absoluta a las necesidades esenciales de los pobres del mundo” y “toma en cuenta las limitaciones impuestas por el estado de la tecnologi­a y el entorno social sobre la capacidad del ambiente para satisfacer las necesidades presentes y futurass.

La cumbre procedio a emitir la Declaracion sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo que conteni­a generalidades brillantes y piadosos sermones sobre la necesidad de la armoni­a entre la humanidad y el medio ambiente, de la soberani­a del Estado en los pai­ses subdesarrollados a utilizar el medio ambiente y los recursos naturales para sus propositos y el principio de precaucion de ser prudentes en la aplicacion de la ciencia y la tecnologi­a. Sin embargo, el lema del desarrollo sostenible fue machacado simplemente para ahogar el clamor por el desarrollo industrial. Las potencias imperialistas y las empresas multinacionales fueron representadas como los que sabi­an mejor como desarrollar la economi­a global y proteger el medio ambiente.

Desde la Cumbre de la Tierra de 1992, el subdesarrollo de la inmensa mayori­a de los pai­ses se ha profundizado y agravado mas que nunca. Al mismo tiempo, las potencias imperialistas y sus empresas multinacionales han acelerado la emision de dioxido de carbono y otros gases de efecto invernadero hacia el punto de no retorno en el calentamiento global, la propagacion de armas nucleares, qui­micas y otros tipos de contaminantes, el saqueo y el agotamiento de los recursos minerales, forestales, marinos, de suelo, y de agua fresca; la manipulacion genetica de la flora y la fauna, las patentes de los procesos geneticos, la perdida masiva de la biodiversidad y la degradacion del medio ambiente en general. En el proceso, han acabado con las limitaciones constitucionales y legales sobre la propiedad extranjera y la explotacion de los recursos naturales en los pai­ses subdesarrollados y empobrecidos.

A pesar de que la poli­tica economica neoliberal de sacar super ganancias y acumular capital de manera acelerada ha dado lugar a las actuales super crisis economica y financiera, los EE.UU. y otras potencias imperialistas estan cada vez mas empei±ados que nunca en llevar a cabo su maldita poli­tica de codicia desenfrenada. Ellos agitan la bandera verde para anunciar una mayor acumulacion de super ganancias mediante una intensificacion del saqueo de los recursos naturales en los pai­ses subdesarrollados. Pretenden proteger el medio ambiente con el fin de explotar y controlar aun mas la riqueza natural del mundo, convirtiendo lo que queda de ella en su sœcapital naturals.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en Ri­o de Janeiro este ai±o, han lanzado una ofensiva, utilizando la artimai±a de la “economi­a verde”, con el fin de ampliar las fuentes de ganancias mediante una mayor explotacion del medio ambiente en los pai­ses subdesarrollados. Su objetivo es saquear aun mas los recursos naturales y mercantilizar incluso los procesos organicos esenciales en la naturaleza, poner una etiqueta de precio a la biomasa, la biodiversidad y las funciones de los ecosistemas, tales como el almacenamiento del carbono, la polinizacion de los cultivos, la filtracion del agua y demas-con el fin de transformar los “Servicios” de la naturaleza en unidades comercializables en el mercado financiero.

El documento que se prepara para su emision por la Conferencia Ri­o +20 se titula “El Futuro que Queremos.” Una vez mas, las potencias imperialistas y las empresas multinacionales estan utilizando las consignas de desarrollo sostenible y la erradicacion de la pobreza con el fin de ampliar sus intereses corporativos y las oportunidades de sacar ganancias, para garantizarse contra los riesgos y poner el marco juri­dico para la financializacion de la naturaleza. Ellos alegan que todos los fracasos anteriores para avanzar en el desarrollo socioeconomico y la proteccion del medio ambiente se han debido a las fallas del mercado y la mala asignacion del capital y no a las relaciones desiguales entre los estados imperialistas y los estados del cliente y entre las clases explotadoras y explotadas en la estructura social de los pai­ses subdesarrollados.

Bancarrota del capitalismo y la necesidad de un futuro socialista

Las potencias imperialistas y sus lacayos todavi­a afirman con arrogancia que la historia de la humanidad ha alcanzado su mas alta perfeccion en el capitalismo y la democracia liberal y que no hay alternativa a las mismas. Ellos encuentran consuelo en la idea de que la grave crisis actual del capitalismo global no es mas que un peri­odo de consolidacion en el que los fuertes engullen a los debiles, que es un proceso de destruccion creativa, que conduce al siguiente apogeo del desarrollo capitalista. Ellos se olvidan del hecho de que todavi­a estamos en la epoca del imperialismo y la revolucion proletaria y que el imperialismo es el capitalismo moribundo.

La adopcion de una tecnologi­a mas alta ha elevado la productividad del trabajo y ha aumentado el caracter social de la produccion. Pero bajo el capitalismo, sobre todo con su poli­tica neoliberal, la maximizacion de la ganancia, aplastando los niveles salariales y la acumulacion del capital privado se ha acelerado a una velocidad extrema, dando lugar a la repeticion de la crisis de sobreproduccion a un ritmo mucho peor que antes. El intento de frenar o sobreponerse a la crisis de sobreproduccion y la tendencia a la cai­da de la tasa de ganancia a traves de todo tipo de manipulacion financiera (ampliacion de la oferta monetaria, el aumento de la deuda de los gobiernos, las empresas y familias, inventando todo tipo de derivados financieros y creando una burbuja financiera tras otra) ha llevado a la actual catastrofe economica y financiera.

La burguesi­a monopolista, sobre todo la oligarqui­a financiera obtiene rescates y sigue disfrutando de los recortes de impuestos, contratos sobrevaluados por parte del Estado, subsidios, garanti­as y otros tipos de privilegios. Dentro de los pai­ses imperialistas, la carga de la crisis se le impone al pueblo a traves de las medidas de austeridad, incluyendo impuestos mas altos para los consumidores, salarios mas bajos, la erosion de las prestaciones de jubilacion, la reduccion de empleados del sector publico y el aumento de tarifas para los reducidos servicios sociales. Estas medidas de austeridad empobrecen aun mas al pueblo y hacen que la vida sea aun mas miserable en medio de desempleo y los crecientes precios de los productos basicos.

Desde los pai­ses imperialistas hasta los pai­ses subdesarrollados, la carga de la crisis se le impone al pueblo, lo que provoca altas tasas de desempleo y el abaratamiento aun mas de la mano de obra para la produccion de materias primas y semimanufacturados. Las potencias imperialistas pueden recibir mas exportaciones de los pai­ses subdesarrollados a precios mas baratos. Tambien estan corriendo para saquear los recursos naturales en un concurso i­nter-imperialista para abastecerse de materiales estrategicos. Agitan la llamada bandera verde para promover su asalto sobre el medio ambiente y la tierra del mundo, los bosques, los recursos minerales, energeticos, marinas, geneticos y el agua.

Es notable que esten freneticamente excavando minas en un peri­odo de depresion economica. Es obvio que estan abasteciendose de los minerales. De esta manera estan aprovechando la mano de obra barata y el afan de los ti­teres poli­ticos de algunas dosis de divisas. En relacion con la devastacion del medio ambiente, las empresas multinacionales estan involucradas en un proceso simultaneo de la adquisicion de trato nacional para ellas mismas y la desnacionalizacion de la economi­a de los estados-clientes.

La lucha i­nter-imperialista por un nuevo reparto del mundo se esta intensificando. Se trata de una competicion por las fuentes de petroleo y otras materias primas estrategicas, mercados, campos de inversion y esferas de influencia. Hasta el momento, la misma ha tomado la apariencia de las negociaciones amistosas entre las potencias imperialistas que, en el peor de los casos, muestran discrepancias sobre como hacer cumplir sus decisiones en pai­ses ricos en recursos que afirman su independencia nacional. La direccion de las guerras de agresion llevadas a cabo por los EE.UU. y la OTAN esta en contra de los pai­ses como Irak, Afganistan y Libia.

Pero la crisis del sistema capitalista mundial se empeora. En el pasado, las graves crisis como la actual, han dado lugar a guerras i­nter imperialistas y proporcionado grandes oportunidades al proletariado y al pueblo para llevar a cabo nuevas revoluciones democraticas y socialistas. En este momento, la crisis es comparable a la Gran Depresion en su magnitud y su gravedad y ya esta incitando a las amplias masas del pueblo a emprender diversas formas de lucha siguiendo la li­nea anti-imperialista y democratica hacia un futuro socialista.

La quiebra total del sistema capitalista mundial se hace visible por la grave crisis economica y financiera en todos los pai­ses imperialistas y, en consecuencia por la crisis mucho mas grave en los pai­ses subdesarrollados. El mundo entero se ve afectado por el estancamiento economico, las altas tasas de desempleo, la creciente pobreza, la degradacion ambiental y el subdesarrollo de la inmensa mayori­a de los pai­ses.

Estos problemas se han quedado sin control a causa de la desenfrenada codicia de las potencias imperialistas y la burguesi­a monopolista. Es una gran ironi­a y una tragedia que los pueblos son explotados y empobrecidos mas que nunca, cuando su nivel de educacion y de formacion relativamente alto y el nivel mas alto de la tecnologi­a significan una mayor productividad y deberi­an dar lugar a mejores condiciones sociales. Sin embargo, esta mayor productividad conduce a una crisis economica y financiera que destruye las fuerzas productivas a traves de despidos masivos y el cierre de los lugares de trabajo.

Peor que la crisis economica y financiera es el aumento del terrorismo de Estado con el fin de reprimir a los pueblos que ejercen sus derechos democraticos protestando por las injusticias cometidas contra ellos y exigiendo cambios para mejor. Las potencias imperialistas estan sistematicamente fomentando el chovinismo, el racismo, el fanatismo religioso, el fascismo, la histeria de guerra y otras corrientes ultra-reaccionarios a fin de engai±ar al pueblo y ocultar las rai­ces de la crisis en la naturaleza explotadora y opresiva del sistema capitalista.

Lo peor de todo, las potencias imperialistas estan aumentando sus presupuestos militares, intensificando la produccion de guerra y estan dispuestos a lanzarse a mas guerras de agresion. Los EE.UU. y la OTAN han desplegado sus fuerzas militares mucho mas alla de sus fronteras nacionales. Ellos se jactan abiertamente de sus objetivos de ampliar su territorio economico. Amenazan a utilizar, o utilizan realmente, la fuerza bruta para imponer sus intereses imperialistas en otros pai­ses. Los bloques militares rivales como la Organizacion de Cooperacion de Shanghai y la Organizacion del Tratado de Seguridad Colectiva se han levantado para contrarrestar el hegemonismo y el expansionismo de los EE.UU. y sus aliados occidentales.

La Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos y las amplias masas del pueblo deben intensificar sus luchas democraticas y anti-imperialistas con la perspectiva de avanzar en la direccion de la revolucion socialista. Las potencias imperialistas estan empei±adas en la intensificacion de la explotacion y la opresion de los pueblos y sacando lo peor del capitalismo monopolista. Los reformistas que desean mejorar y preservar el sistema capitalista e imperialista no pueden detener o reorientar el curso de saqueo y agresivo del imperialismo. Tampoco pueden engai±ar a los pueblos que estan sufriendo las consecuencias de la crisis y que son receptivos a las llamadas por una lucha revolucionaria.

La adopcion de una alta tecnologi­a ha acelerado y agravado la recurrencia de la crisis de sobreproduccion. Ella ha facilitado las transacciones financieras y la creacion de capital ficticio. Se ha acelerado la propaganda de las potencias imperialistas y sus ti­teres. Sin embargo, los aparatos utiles de comunicacion tambien aceleran la difusion de propaganda revolucionaria y facilitan la movilizacion del pueblo contra el sistema. Las fuerzas revolucionarias y los pueblos confi­an en que algun di­a se puede utilizar la alta tecnologi­a para servir a las necesidades sociales y no para sacar ganancias privadas.

El nivel mas alto de la ciencia y la tecnologi­a es totalmente util y beneficioso para el pueblo solo bajo un sistema socialista. Se puede ampliar y mejorar la calidad de la produccion sin que se produzca una crisis de sobreproduccion. Se puede proteger y garantizar la utilizacion racional y planificada de los recursos naturales, en lugar del saqueo irresponsable por el capitalismo. Ofrece la posibilidad incesante de actividades economicas, sociales, poli­ticas, culturales, educativas y cienti­ficas de planificacion centralizada, descentralizada y creativa. Se puede mejorar la relacion armoniosa entre la humanidad y el medio ambiente, con naciones enteras y comunidades locales beneficiandose de ella y protegiendola. Se puede promover y hacer realidad la justicia social y ambiental. Por lo tanto, se puede facilitar y acelerar la difusion de ideas y actividades que dan lugar a una mayor libertad, democracia, justicia social, desarrollo integral, un medio ambiente sano y la solidaridad revolucionaria de los pueblos. # #